
Surgió en el oriente hace más de 2000 años y sus orígenes suelen asociarse a la religión hinduista, que antiguamente obligaba a los adeptos del yoga a separarse de su familia para cumplir con rigurosas costumbres ascéticas de desapego y meditación espiritual. Sin embargo, actualmente, el yoga está por encima de las religiones, convirtiéndose en un método de mejoramiento humano que no es propiamente hindú, ni budista, ni de otro culto.
El yoga es como un árbol con diferentes ramas y variantes, de acuerdo al enfoque, temperamento y nivel de quien lo practica. La variante del yoga enfocada al esfuerzo y bienestar físico, llamada hatha yoga, es la más difundida en el mundo y es una especie de gimnasia suave que incluye diferentes ejercicios respiratorios acompañados de estiramiento, fortalecimiento, concentración, meditación y relajación; que se ponen en práctica a través de diferentes posturas conocidas como asanas.
Con estas posturas armónicas, cuerpo y mente se conectan utilizando la respiración como nexo, para que la persona sea consciente de la acción que realiza, dirigiendo la energía hacia un lugar específico; bien sea generando, liberando o concentrando energía. Estas posturas producen serenidad física y mental, por lo que incluso se pueden considerar una forma de meditación en movimiento.
Cada asana tiene tres etapas: adoptar la postura, mantenerla y deshacerla. Los movimientos han de ser gráciles, como los de un felino y, según el progreso de cada individuo, serán mantenidas de 15 segundos a 3 minutos; siempre con breves descansos entre una postura y otra. Todas las asanas deben acompañarse del pranayama (control de la energía vital del aliento), que consiste en una respiración controlada, rítmica y profunda.
Cuando se experimentan nuevas posturas se debe ser paciente, se irán haciendo más confortables y estables en la medida que se practican. Si no salen bien, hay que seguir intentándolo. La esencia del yoga está en la práctica, es necesario que el cuerpo y la mente se vayan acomodando a esta nueva experiencia. Sólo con el tiempo, la constancia y la paciencia se progresa.
Hacer yoga está al alcance de todos y aporta múltiples beneficios a nivel físico, mental, espiritual, emocional y energético. Cualquier persona puede enriquecerse con su práctica porque no hay límite de edad, ni impedimento físico, para realizarlo; desde personas sanas, niños, embarazadas, adultos mayores, hasta personas con padecimientos asmáticos, cardíacos, diabéticos, motrices, óseos, entre otros.
Practicar yoga permite mejorar el equilibrio y la coordinación física, aumentar la flexibilidad, elevar la resistencia física al esfuerzo, tonificar y fortalecer la musculatura, controlar el peso y moldear la figura, prevenir dolencias, eliminar tensiones, mejora la calidad del sueño; también ayuda a regular las funciones respiratorias, circulatorias, digestivas y glandulares.
Definitivamente el yoga es una maravillosa forma de mantener el cuerpo joven y saludable. Comenzar a practicarlo puede cambiar profundamente la vida de una persona, aumentando su fuerza interior mientras mejora la condición general del cuerpo.
El yoga es una maravillosa forma de mantener el cuerpo joven y saludable.
