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7 Prendas que nunca pasan de moda

7 Prendas que nunca pasan de moda

Por Luisa Rondón

Las perlas

En el siglo XVI, los conquistadores españoles hicieron de la isla de Cubagua, en el hoy estado de Nueva Esparta, uno de sus primeros sitios de residencia en el Nuevo Mundo, gracias al tesoro que encontraron bajo el mar y que decidieron extraer mientras que la naturaleza se los permitió: las perlas. Para la nobleza de la Edad Media, su valor fue inmenso como símbolo de elegancia y lujo. Y en los siglos XX y XXI también han sido parte importante de la moda. Coco Chanel las hizo célebres (aunque no fueran reales, sino de bisutería) como parte de su look minimalista de los años veinte y Audrey Hepburn las utilizó como su único accesorio cuando lució su traje negro de Givenchy en la película Desayuno con diamante. “El collar de perlas cultivadas es un accesorio que no falta casi nunca en un joyero de una mujer elegante. Se puede asegurar que el collar de perlas es una joya con la que siempre se acierta”, dice el sitio especializado www.gemsvillage.com. Dedicadas, gentiles y versátiles, así podrían resumirse.


El vestidito negro
Los especialistas en moda y los diseñadores lo incluyen en la lista de “imprescindibles” en cualquier armario femenino. El “little black dress” fue creado a mediados de los años veinte por Coco Chanel, opuesta a la estética recargada del siglo XIX. De hecho, para el momento de su aparición, en 1926, la revista Vogue predijo que esta prenda se convertiría en “una suerte de uniforme para las mujeres de todos los gustos”. Es un vestido de líneas sencillas, generalmente un poco más debajo de las rodillas y no ajustado al cuerpo. Christian Dior aseguró una vez que el vestido negro “podía llevarse a cualquier hora del día, a cualquier edad y en cualquier ocasión”. Todo un clásico.


La mini falda
En una sociedad acostumbrada a cubrir y encubrir, que las féminas mostraran sus piernas no sólo era indecente sino pecado. Pero llegó la década de los sesenta, la de las revoluciones de género… Y se hizo la mini falda. La diseñadora londinense Mary Quant le presentó como parte de su colección de verano en 1964. De 45, y hasta de sólo 35 centímetros de largo, la mini falda dejó al descubierto las piernas de las mujeres mucho más arriba de las rodillas, desafiando la queja de las autoridades eclesiásticas y hasta de la legendaria Coco Chanel, para quien “las rodillas eran la parte más fea del cuerpo y había que cubrirlas”.


Chanel N° 5
Creado originalmente en los años veinte en París por instrucciones de Coco Chanel, el perfume de color oscuro, botella rectangular y tapa de cristal se convirtió en un objeto preciado cuando, en 1953, le preguntaron a Marilyn Monroe: “¿Qué llevas puesto cuando vas a la cama?”, y ella, simplemente, respondió: “Chanel N° 5, por supuesto”. Con el poder que tenía Monroe en las masas, la esencia rápidamente se transformó en la favorita de las mujeres, así como en un símbolo de sensualidad. El Chanel N°5 alcanzó estatus de ícono cultural cuando Andy Warhol realizó uno de sus famosos afiches con el envase del perfume. Además, desde 1959 el Museo de Arte Moderno de Nueva York incluyó la botella en su colección de obras de arte. Más de 80 años después de su creación y en medio de un mercado atiborrado de esencias de diseñador, este perfume sigue estando asociado a la elegancia y la sofisticación. “Una mujer debe usar Chanel N° 5 en cualquier lugar en el que crea puede ser besada”, comentó en vida la propia Coco.


El borsalino
Es el “sombrero de ala ancha” que usaba Pedro Navaja, el criminal de barrio al que le cantó Rubén Blades en los setenta. Pero esta prenda ya tiene 151 años y debe su nombre al italiano Giuseppe Borsalino, quien la diseñó e introdujo al mercado en 1857. La prenda vivió su esplendor en los años veinte, cuando Al Capone y los gánsters de Estados Unidos la lucían como su imprescindible. Como en todo el siglo XX, las industrias del cine y de la música han tenido una responsabilidad en la popularización del Borsalino. El actor Humphrey Bogart lo lució en varios de sus filmes (entre ellos Casablanca) y muchas estrellas del mundo hip hop como Puff Daddy y Black Eyed Peas han revivido su gusto entre los jóvenes de hoy. Es un símbolo de masculina elegancia, con un toque de antigüedad.


Pantalones acampanados
Aunque nacieron en medio de la cultura hippie, el periódico Boston Tribune les atribuye su popularidad entre las masas a la cantante Cher y su entonces esposo Sony, quienes lo usaban habitualmente en sus programas de televisión en los años setenta, junto a las camisas psicodélicas y su insistente I got you, Babe. Pero en la década del setenta la música disco y los cantantes de funk también hicieron mucho por estos pantalones. Estrellas como James Brown y agrupaciones como The Comodors o Earth, Wind & Fire pusieron a la humanidad a bailar con su música, vestidos con pantalones de campana. En Venezuela, fueron los ídolos juveniles de la época, como Henry Stephen o Mirla Castellanos, los que lucieron e hicieron lucir estos trajes, amén de los intérpretes de la salsa como Fania All Stars. “Yo soy el cantante…”, decía Héctor Lavoe mientras arrastraba por el escenario las anchas botas de sus pantalones.


Las botas
Nacen hace más de 1000 años a.C. y las piezas más antiguas que se conocen proceden de Mesopotamia en el Oriente Medio. Desde un principio estaban destinadas tanto para hombres como mujeres siempre y cuando fueran obreros de labores rurales. Pero el siglo XIX sería el siglo de los grandes descubrimientos tecnológicos generando varios cambios; entre ellos se destacaría la nueva actitud de la mujer, ahora más curiosa que nunca, y dispuesta a salir de su casa para conocer el mundo. La bota acompañó este impulso y alrededor de 1830 empiezan a surgir las primeras botas femeninas, con modelos delicados y refinados, abotonados o atados con lazos. Fue popularizada por la Reina Victoria, conocida por su puritanismo y su actitud conservadora, especialmente la ‘Bota Balmoral’, bautizada en honor al pueblo escocés. Esta bota cubre el tobillo, y cuenta con una suela gruesa que la transformó en el calzado favorito para las caminatas y luego, las grandes fiestas. En los años 50 del siglo XX irrumpen en el mundo de la moda, con diseños psicodélicos multicolores sobre materiales de plástico y vinyl, así mismo 30 años después debido a una película llamada “Urban Cowboy”, el boom llega a las pasarelas. Hoy en día esta prenda está presente en el repertorio vestimentario de cualquier persona, más allá de sus ocupaciones, clases sociales, género o lugar de procedencia.